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Anuario de un director de laboratorio de juegos principiante.

La cagué, y varias veces, pero bueno, supongo que era de esperarse, pese a todo las cosas siguieron adelante y hubo muchas cosas aprendidas y muchas a reflexionar.

2018 ha sido un año lleno de altibajos, si 2016 me pareció que había sido rudo, 2018 fue extenuante sin lugar a dudas. Revisando el calendario veo todas las actividades que realizamos y fueron muchísimas y muy variadas. Quizá éste año ha sido uno de los más atareados y por ello -y para fortuna tuya- es probable que abrevie mucho éste escrito. (¡Ja!)

 

Siempre está lo que se quiere decir, lo que se dice y lo que se quiso haber dicho, en éste caso, una de las cosas que nos hubiera gustado lograr como laboratorio de juegos, es dejar andando el meetup de juegueras, un espacio donde las desarrolladoras encontraran un punto de encuentro para compartir sus experiencias y para fomentar la participación femenina en la industria del juego. Hasta la fecha no sabemos bien a bien qué ocurrió que pese a haber un interés, nadie dió el paso al frente para fomentar la comunidad. Moraleja: Dale tiempo al tiempo.

 

Uno de los grandes errores que tuve fue una mala calendarización de eventos, la gran mayoría chocaron con otros eventos más grandes ó con eventos sociales que afectaron a la participación en las actividades, uno de ellos y el más doloroso fue un evento de música y videojuegos que se estaba organizando para el 3 de noviembre, que por cuestiones de puente y de escasez de agua en la Ciudad de México nos echó abajo el evento. Moraleja: Cuida las fechas en que organizas tus eventos.

 

Arrancado el año se organizaron varios eventos por nuevos líderes, algunos salieron victoriosos y otros tuvieron grandes tropiezos. Mi tropiezo fue delegar mucho y confiar demasiado. Los nuevos líderes requieren espacio para volar, dejar que sus ideas se prueben y apoyarlos a que sucedan lo mejor posible, pero aprendí que hay un límite, lo más recomendable es realizar eventos más pequeños, mucho más controlados y poco a poco ir delegando más responsabilidades. Moraleja: Dale oportunidad a los demás, acompáñalos y ayudalos a crecer poco a poco.

 

Una de las grandes lecciones de éste año fue organizar la Ability Game Jam, el game jam de inclusión. Tuvimos muchos tropiezos de tiempo, a simple vista se veía fácil y factible la realización del evento, pero conforme fuimos adentrándonos en los requerimientos y la cultura de la inclusión, pronto nos dimos cuenta que estábamos rebasadísimos de trabajo, pese a ello nos empecinamos en seguir adelante, porque también nos dimos cuenta de que hacen falta este tipo de labores, éste tipo de actividades que puedan enlazar y sensibilizar a la gente, y lo lamentable es que hay muy poca gente haciéndolo, el miedo es mucho, el miedo a fracasar, a lastimar, a herir susceptibilidades, a no saber cómo comportarse ante personas con discapacidad, es algo que paraliza a muchos, en verdad que es intimidante, pero cuando das el paso y dejas que la circunstancia cambie tu vida, el engranaje comienza a moverse, rudo por momentos, pero el sentir que las cosas cambian y se mueven deja huella, muy profunda. Moraleja: Si tienes una corazonada, siguela y lucha por comprobar los resultados.

 

Creo que uno de los grandes descalabros de éste año fue confiarme en que la comunidad de desarrollo de videojuegos ya es madura. Los desarrolladores ya son maduros, ya hay una gran producción de juegos en México, pero la comunidad sigue siendo inmadura e inconsistente; no lo digo de forma peyorativa, me parece que es un proceso natural, y creo que el remedio consiste en tener más líderes en las comunidades que les ayuden a madurar  y a fortalecer las mismas. ¿Cuándo podría considerarse que las comunidades ya son maduras? Cuando puedan reunirse recurrentemente un grupo considerable de personas -más de 15 supongo- cuando sean autosuficientes y que todos sus integrantes participen activamente procurando el crecimiento personal y grupal, cuando participen y promuevan eventos más grandes que favorezcan el generar nuevo público y que inviten a sus participantes a mostrar sus trabajos. Y finalmente, cuando logren colaborar con otras comunidades por un bien común. Sí tú eres líder de una comunidad y lees esto, descuida, sabemos que no es fácil. Si no eres líder pero quieres serlo, sábete que es camino difícil, pero no imposible. Y lo mejor de todo, es que ya no están solos, ya habemos varios que hemos andado por ese camino y que podemos apoyar de una u otra manera.

 

Como director del laboratorio de juegos, una meta que tengo es la de abrir más espacios en la república como el que hemos creado en el Centro de Cultura Digital y para ello necesitamos líderes. Ya hay comunidades, ahora lo que nos toca de éste lado es apoyarlos con espacios para que sea más fácil iniciar su comunidad, y el siguiente paso será lograr sueldos para éstos líderes, que bien sabemos dan todo sin recibir muchas veces nada más que la satisfacción de ayudar. Pero para lograr eso, debemos comprobar a las autoridades que hay comunidades, que hay gente a la que le interesa desarrollarse creando juegos y que no importa lo que pase, siempre estarán luchando por alcanzar su meta.

 

¡Wow!, mientras escribo ésto hago una pausa y leo brevemente el anuario del año pasado (http://indiebonusstage.comanuario-de-un-flamante-director-de-laboratorio-de-juegos-queeeeeeee/) para ver qué tantas pendejadas había escrito y me encuentro con que ahora escribo como si fuera otra persona, es como haber completado un nuevo nivel, de esos que te transforman totalmente. Escribo con mucho menos entusiasmo -creo-, sí, definitivamente éste año me dejó extenuado.

 

Bien, sorbamos otro trago de café y sigamos adelante…

 

Las cosas buenas ¿buenas? mh… creo que sería mejor decir: ¡Las cosas chingonas! de éste año.

 

Como ya dije al inicio, el Torneo de Smash organizado por La Gema fue fantástico y sentó un precedente para abrir las puertas a más eventos de eSports en el Laboratorio de Juegos. Otra de las cosas maravillosas fue que me llevaran a Berlín, Alemania, al festival AMAZE gracias al Goethe Institute y a Gr8 Game Art, si bien el año pasado pude ir a la E3 y darme cuenta de que en México no estamos tan perdidos haciendo juegos, en el AMAZE me di cuenta que estamos a varios años de distancia en comenzar a hacer juegos de arte. Este tipo de juegos es una gran zona de oportunidad, pero aún nos hace falta fortalecer la industria como para dejarnos de preocupar por la sobrevivencia y podernos dedicar a expresarnos por medio del juego. Dentro del Manifiesto del game developer uno de los puntos dice que hay que salir a eventos en otros países, y de nuevo pude comprobar que es un algo indispensable. Tuve la gran fortuna de conocer y entablar amistad con desarrolladores de por lo menos 8 países diferentes, Grecia, Brasil, Rusia, EE.UU., Corea del sur, Tailandia, Indonesia, Argentina y Alemania, cada uno con sus diferencias culturales, algunos con una cultura total de desarrollo de juegos como en Tailandia y Corea, y otros emergentes como Rusia y Grecia. En México no vamos mal, pero sí nos hace falta más garra, más hambre y dejar de ser tan solemnes con los trabajos, ¡Son juegos, por todos los dioses!
Algo que llenó mi corazón es encontrarme con nuevos mentores, gente que lleva más de 10 años organizando Game Jams, Christiaan Janssen es fundador y organizador de la Mini Game Jam de Berlín, una jam de un solo día, que tuve la fortuna de vivir y de armar un juego en sólo ese tiempo (8 horas) ¡Y sí se puede! de hecho, la idea será copiarle el evento y hacer la Mini Game Jam mensual del CCD y ojalá más lugares se animen a organizar este tipo de eventos.

 

Lograr organizar varios eventos dentro de Talent Land y medio adueñarme del espacio Gamer fue uno de los logros que le debo a la comunidad de juegueros, gracias a Rolatorium y a Nuestras Raíces Nuestro Cielo, logramos tener nuevamente la noche de juegos de Rol, la banda de desarrolladores de videojuegos de Guadalajara se lució y junto con otros estudios logramos armar un pequeño y modesto showroom de juegos mexicanos. Un par de pláticas, un taller y una micro jam fueron parte de las actividades, y de ello surgió la idea y la oportunidad de organizar las tardes de juegos para el gran Congreso de Industrias Culturales y Creativas Jalisco 2018 donde la comunidad de juegos de mesa y de juegos de rol sacaron la casta y lograron cautivar a la audiencia del evento que se dió la oportunidad de jugar.

Vivir la Gamacon de Mexicali también fue una gran experiencia para aprender cómo se hacen bien las cosas y cómo se organizan buenos eventos. Hugo Castro es uno de los pilares de la industria del juego en México y hay que seguir muy de cerca su trabajo porque está haciendo cosas chingonas. Por cierto, allá en el norte están pasando cosas muy chidas y hay mucha oportunidad de desarrollo.

 

Ya es tarde y quiero pararle al escrito, me quedo con muchas cosas en el tintero, mucha gente a la que debo agradecerle mucho, pero abreviaré agradeciendo total y absolutamente a las autoridades del CCD Grace Quintanilla y Miguel Ángel Ángeles, a Marlizeth Martínez y a Marcos Ávila por ser unos grandes compañeros en el Laboratorio y por rifarse el todo para que las cosas se logren, a los servicios sociales, al equipo de Operaciones y las otras áreas del CCD que nos soportan, a todas las personas que convivieron con nosotros éste 2018, aquellas que se rifaron y organizaron y/o apoyaron de alguna manera las actividades y que siguen luchando por que el Juego sea reconocido como una forma de vida. El Laboratorio de Juegos del Centro de Cultura Digital no es nada sin ustedes, los participantes, los organizadores, los talleristas, los críticos y los visitantes.

Por último, quiero agradecerte por darte el tiempo y leer estas letritas, cualquier opinión es bienvenida, y más si por alguna razón nuestro trabajo te ha ayudado en algo, siempre es chido saber que estamos haciendo las cosas bien.

¡Haz juegos!